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Complicaciones en mamoplastia de aumento

La mamoplastia de aumento es una cirugía que rara vez se complica y en caso de hacerlo la solución es fácil la mayoría de las veces, aunque en ocasiones puede requerir de alguna técnica más compleja.

 

Complicaciones tempranas

Aparecen días o semanas después de la intervención.

Seroma. La acumulación de líquido alrededor del implante en el espacio periprotésico no es inusual. El tratamiento es generalmente conservador, es decir, simplemente reposo y compresión mediante un sujetador bien elástico. Lo normal es que el seroma se reabsorba solo. En raras ocasiones es necesario el drenaje quirúrgico de éste.

Hematoma. El riesgo de hematoma es de 1-2% y tienen lugar generalmente en las primeras 12 horas tras la intervención. Desde nuestro punto de vista un hematoma debe drenarse siempre para evitar seromas posteriores, mayor riesgo de contractura capsular, etc.

Infección. Una infección es rara tras una mamoplastia de aumento por todos los cuidados que se tienen para que esto no ocurra. Una vez diagnosticada la infección el tratamiento debe ser inmediato. Si el proceso está localizado y superficial a modo de absceso en la sutura lo normal es que con la apertura y limpieza de la herida sea suficiente. Si el proceso es más generalizado se indican antibióticos aunque en la mayor parte de los casos se requerirá sacar el implante y luego de 3 meses colocar de nuevo el implante.

Síndrome de Mondor. El Síndrome de Mondor es una trombosis sin importancia de las venas epigástricas superiores superficiales. Se trata de una estructura a modo de cuerda ligeramente sensible en el pligue inframamario. Este trombo no tienen ningún riesgo de embolización y desaparecerá en pocas semanas.

Asimetría de surcos inframamarios. La mayor parte de las asimetrías se deben a asimetrías previas a la intervención. Efectivamente siempre se procura descender el surco más alto pero en ocasiones esto no es posible del todo o inclusive algunos ligamentos pueden hacer que el implante se vaya de nuevo para arriba. En otras ocasiones el error se debe a que esta asimetría no se diagnóstico antes de la intervención, por ello es tan importante hacer fotos en reposo y con los brazos por detrás de la cabeza. Existe también la posibilidad de que aunque se hayan tratado los surcos apropiadamente por un pequeño sangrado interno de una de las mamas el implantes se vaya para arriba por la propia reabsorción del hematoma.

Rotación del implante mamario. La rotación del implante mamario es muy infrecuente, <1%. La rotación es más posible en aquellas mamas de piel distendida, glándulas mamarias muy atróficas, implantes de volumen considerable o pacientes con deformidades en su reja costal.

Malposición del implante. La malposición del implante puede deberse a una excesiva disección del bolsillo protésico bien lateral o medialmente aunque no siempre es debido a ello. En caso de diagnosticarse tempranamente se utilizan mediadas conservadoras aunque en muchas ocasiones no tienen éxito. Sin embargo, en caso de persistir esta deformidad la solución consiste en realizar una capsulorrafia, es decir, reducir las dimensiones del bolsillo.

Sinmastia. La sinmastia consiste en que no existe línea intermamaria y ésta puede deberse tanto a que el bolsillo se disecó en exceso medialmente como a que el implante empleado es demasiado ancho aunque en ocasiones también es debido a que la piel de la paciente no aguantó la propia distensión de la mamoplastia y la piel más medial se despegó del esternón.

Desplazamiento lateral del bolsillo. El desplazamiento lateral del bolsillo generalmente se debe a disecciones excesivas del bolsillo protésico lateralmente aunque en ocasiones también puede deberse a la disección propia de un implante liso.

 

Complicaciones tardías

Aparecen meses o años después de la operación.

Palpabilidad y ondulaciones. La palpabilidad anormal del implante y la posible presencia de ondulaciones son complicaciones molestas que restan la satisfacción del paciente. La palpabilidad indeseada con frecuencia es secundaria a una capa de tejido mamario inusualmente delgada que cubre el implante y por lo tanto es más común en mujeres con mamas muy pequeñas o mujeres delgadas. Para estas situaciones nos podemos ayudar de la sustitución de un implante liso por uno texturizado, del cambio de bolsillo en caso de que no sea submuscular, o de lipoinjertos.

Contractura capsular. La contractura capsular es sin duda la complicación más temida tras un aumento de pecho, si bien la incidencia de contractura capsular ha disminuido muchísimo en los últimos 20 años. Alrededor de un implante mamarios siempre se forma un tejido cicatrizal llamado “cápsula”. En la mayoría de los casos ésta es suave y maleable pero en ocasiones ésta sufre un engrosamiento progresivo con capacidad retráctil por lo que se recoge deformando la mama aportándole una forma redonda o de esfera. La clasificación más extendida es la de Baker en la que los casos leves, tipo II, no requieren generalmente de tratamiento al referirse simplemente mayor firmeza mamaria. En cambio en los grados III y IV existe una deformidad de la mama por lo que se requerirá tanto de la retirada del implante como de la extirpación de la cápsula periprotésica (capsulectomía) con un nuevo reemplazo de un implante mamario.

Deformidad mamaria acompañando al implante subpectoral o dinamismo. El grado de deformidad depende numerosos factores como cuán agresivamente se dividieron las inserciones de origen del pectoral mayor, cuán desarrollado está el músculo pectoral, grado de ptosis mamaria, la cantidad del tejido mamario y la propia anatomía de la paciente. En la mayor arte de los casos las pacientes quedan satisfechas cuando se libera el músculo pectoral a nivel de su inserción aunque en ocasiones se puede necesitar de un cambio de plano a posición subglandular.

Extrusión del implante. Esta complicación es muy infrecuente y en caso de tener lugar se debe a atrofia de los tejidos de la mama de la paciente que acabaría ulcerando y erosionando la piel hasta terminar exponiéndose. Esta complicación puede tener lugar en caso de corticoterapia.

Ruptura del implante. Con frecuencia la ruptura de un implante mamario es silente al no dar ningún síntoma y más si el implante fue implantado hace menos de 10 años pues los implantes actuales son de gel cohesivo de silicona y en muchas ocasiones de gel de forma estable. En la mayor parte de los casos la rotura es intracapsular, es decir, dentro de la propia cápsula periprotésica aunque en algunas ocasiones pueden verse rotura extracapsulares, con infiltración de la glándula mamaria, en caso de tratarse de un implante muy antiguo. En estos casos se procede con la retirada del implante mamario, de la cápsula periprotésica y los granulomas de silicona que se hayan podido crear.

Siliconomas. El gel de un implante mamario puede escapar incluso con implantes intactos por un fenómeno conocido como sangrado de silicona o silicone bleeding. Este problema era importante con los implantes de antes, pero con los implantes actuales, con distintas capas de elastómero en su carcasa, es prácticamente inexistente. Actualmente este problema sólo se ve cuando se retiran implantes colocados hace 30 o 40 años.

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